
“UNIDADES LIBRES” es un montaje en el que se utiliza el taxi como vehículo y motivo principal de conflictos y acciones. La pieza aborda en clave de humor desenfadado o turbulento la fragmentada fugacidad de la vida moderna que nos enreda, fagocita o subyuga.
Itinerarios con toda clase de encuentros y desencuentros dan cita a maniáticos, suicidas, joviales, sexis, ejecutivos, atribulados, ejecutores... Bichos de toda laya tratando de supervivir y de rescatar algo de la plusvalía tragicómica que se despilfarra diariamente a través de los entresijos del taxi.
El taxi es cómplice y burbuja; es un agujero vulgar, profano y provisorio donde se teje y desteje la telaraña de la ciudad.
El azar, lo inexorable, lo más próximo y lo más lejano a nuestra conciencia aparece congregado, segregado y disgregado como pigmento o aroma sobre carne molida -el cuerpo de los 4 actores-, carne cocinada para destensar las ingles más festivas del espectador más riguroso.
Cierto espíritu de homenaje al barrio y a la periferia alienta y socorre el conjunto de la pieza.
El espectáculo presenta el habitáculo del taxi como confesionario moderno frecuentado por todos los estamentos, muchas veces también como ratonera ambulante y episódica.
“Unidades Libres” es la llamada o muletilla que utilizan las radioperadoras para localizar los taxis disponibles para un servicio o carrera. Podría decirse que esta llamada marca el destino próximo y desconocido del taxista.
Desde el punto de vista escénico, interpretativo y textual, y para que nadie se lleve a engaño, los creadores de “Unidades Libres” reivindican lo que ellos mismos denominan continuidad dislocada como clave del espectáculo. |
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