Agnès Varda, la Nouvelle Vague también es bastarda

Agnès Varda, la Nouvelle Vague también es bastarda

abril 21, 2019 0 Por wpadmin

Estos días se ha hablado mucho de la muerte deAgnès Varda. Pero alguien realmente ha visto y disfrutado sus filmes en esta constelación de series y productos de hojalata con superhéroes? Aquí os dejo algunos ejemplos de cómo la Nouvelle Vague de Varda puede ser bien bastarda, para ir abriendo boca con su inmensa filmografía:

La Pointe courte (1955): el debut de la directora, dos historias desgarradoras en un pequeño barrio pescador de Sète, en el sur de Francia. Preludio de la Nouvelle Vague, Las imágenes de las fiestas tradicionales de San Louis el mes de julio son simplemente impresionantes, y se incluye la vida de sus habitantes.

opera Mouffe (1958): corto de 17 minutos que será la semilla posterior de todo el cine de Varda. Filmación en la calle Mouffe, A través de la mirada de una mujer embarazada. La combinación entre las expresiones de vejez y formas de frutos y verduras yuxtapuestas del mercado ya denota la particularidad de un cine fresco que no se había visto nunca antes.

Cléo de 5 à 7 (1961): la frivolidad de la juventud de una joven ante la idea de la muerte. Un paseo por las calles de París con el trasfondo de Argelia, proceso descolonizador de una República Francesa que empieza a perder peso en el espacio político mundial. Agnès Varda es una visionaria de las nuevas generaciones pop, Preocupadas más por la apariencia que por el mundo sociopolítico que los rodea. Uno de sus filmes más conocidos.

Salud las Cubains (1963): la directora entra de lleno en el espacio político, ahora con un juego de música y fotografías sobre su viaje a Cuba, cuatro años después de la revolución comunista. la voz en off de la directora toma una clara posición política, aunque le interesa más el ritmo cultural y los cambios sociales y de las personas en la isla de Fidel Castro, Se aleja del simple panfleto, que rechaza con la exposición de las imágenes que elige a ritmo de rumba y mambo.

Far from Vietnam (1967): con otros directores como Godard o Resnais, Varda nos muestra a través de su segmento el apoyo para la lucha de Vietnam del norte contra el sur. Es importante recordar el ataque de un grupo de extrema derecha para confiscar el film a un conocido cine de París durante el estreno.

Black Panthers (1968): Varda filma las protestas de Black Panthers por el arresto de su líder, Huey P. Newton, En Oackland, California. El documental es una perfecta ventana sociológica de 30 minutos pura y dura, imperdible. La obsesión por el detalle de la directora, hace del film uno de los mejores documentos de la historia del cine sobre este movimiento de protesta.

Daguérreotypes (1976): mi film preferido de Varda. Una mirada a los comerciantes y vecinos de la calle Daguerre a mediados de los setenta, donde vivió la directora. El detalle de los habitantes es tan sublime que te queda marcado como un tatuaje en la retina. Grandísimo corto.

Ulysse (1983): el amor por la fotografía de la directora está resumido en este pequeño filme, en el que el paso del tiempo y las reflexiones de los personajes se mezclan con el concepto de arte, historia y hasta el reino de la fantasía .

Los espigadores y la espigadora (2000): es el filme que me introdujo en el universo Varda. La estrenaron en los cines Verdi de Barcelona, ​​y después de que acabara el metraje -oda ecológica al consumo responsable- me centré buscar toda su filmografía. Nunca lo he dicho a los bastardos por miedo a ser vilipendiado. Con ella salgo del armario, y m’atenc a las consecuencias que se puedan derivar.

Por si quieres saber más deAgnès Varda, Ya hice una reseña de su penúltimo film Visages te Villages (2018) a Los Bastards, el verano pasado. Nos falta visionar Varda par Agnès (2.019) y prometo que lo haré para cerrar el círculo de esta grandísima directora que desgraciadamente nos ha dejado este año.