‘Aquaman’ surfea sin vergüenza por los mares del ‘kitsch’ |

‘Aquaman’ surfea sin vergüenza por los mares del ‘kitsch’ |

enero 20, 2019 0 Por wpadmin

Si algo le reconozco, a James Wan, A parte de su incuestionable talento, es que no tiene miedo de nada.

Venerado por sus aportaciones al género del terror (con Saw, Insidious y dos entregas deExpedidente Warren como principales créditos) y por haber organizado la más fastuosa fiesta posible a la zaga Fast & Furious plantando un grandioso «7» en el pastel, ahora este pequeño gran realizador australiano ha atrevido a pilotar un auténtico Titanic del que nadie quería la plaza de capitán. Levantó la mano rápido cuando salió la oportunidad de llevar a cabo la adaptación deAquaman, Un superhéroe de segunda fila (que ningún fanático suyo se ponga nervioso, por favor), convencido de demostrar a todo el mundo, y no sólo a los talibanes marvelians, que los superhéroes que llevan el escudo DC pueden ser tanto o más guays y divertidos, y saber reírse de sí mismos (esto último, dicen los entendidos, es sinónimo de inteligencia).

Y es sólo así, con un probado dominio de la acción, el humor y una osadía visual ilimitada, que la cosa funciona y no acaba de naufragar como más de uno ya vaticinaba antes de tiempo.

cierto que Aquaman no empieza bien. Más bien, sonrojante con un arranque irregular al más puro estilo sirenita cursi y llena de Flus (aura de luz que rodea a los personajes), no sabemos si es para tapar las arrugas de Nicole Kidman y Temuera Morrison (En el papel de los progenitores del protagonista acuático) o por pura obsesión esteticista. Pero es a medida que la acción se acelera y, sobre todo, cuando Jason Momoa se desmelena, empieza a marcar músculo y a poner mucha barra, que los espectadores empezamos a obviar que estamos ante el enésimo producto de superhéroes marcado por los tópicos, lugares comunes y tramas explotadas hasta la saciedad en otros filmes del mismo estilo. Y es así que lo que apuntaba a ser un transatlántico a la deriva se convierte en una fardona lancha fuera borda capaz de surfear incluso por encima de un tsunami de aguas fluorescentes, kitsch y horteras.

Ni sus mismos productores se lo deben creer: quien es ahora el guapo que se reirá de los más de mil millones recaudados en la taquilla, superando a golpes de tridente otros éxitos mucho más esperados?

Dicho esto, la película, de la que recordaremos más de un pasaje (me quedo sobre todo con uno de antológico: cuando Aquaman y mera bajan a la Fosa rodeados de miles de monstruos de las profundidades), no alcanza los niveles cualitativos de la extraordinaria Wonder Woman, Que emparentaba con su clasicismo los mejores Superman (Los de los ochenta, no nos confundamos), ni a Dredd (que en realidad dirigió Alex Garland) Y, por supuesto, a los Batman que, amigos y amigas, como bien sabéis, comen aparte.