‘Avengers: Endgame’ y las promesas mitológicas

‘Avengers: Endgame’ y las promesas mitológicas

septiembre 8, 2019 0 Por wpadmin

La última vez que salí del cine diciendo que había visto una «americanada» me paró proponiendo que fuera a ver pelis iraníes y así no las sufriría. De eso hace unos años y aunque yo siempre he sido muy internacional en mis intereses, he seguido viendo «americanadas» de todos los colores, porque en el fondo de mi corazón los viernes por la noche me gusta dejarme arrastrar por triunfalismo, grandiosidad y perfección infantil que desprenden, como bien explica el humorista el Goyo Jiménez en su famoso monólogo. Son cualidades que podemos detestar, pero que por historias de superhéroes de maravilla, qué quieres que te diga.

Como no podía ser de otro modo, Avengers: Endgame, Entre otras muchas características, sobresale en triunfalismo, grandiosidad y perfección infantil, al igual que sus predecesoras y que las aseguradas producciones futuras, porque si algo sabe hacer Marvel es evocar estos principios y multiplicarlos, apelando a las nuestras emociones más primarias y simples para hacernos vibrar como cuando éramos niños y flipàvem con los puñetazos y las palabrotas de los grandes. Los superhéroes no dejan de ser una continuación del simbolismo cultural de los personajes mitológicos (no es casual que uno sea el Dios Thor) que se identifican con arquetipos humanos, desarrollados por los señores de Marvel con el único objetivo de entretener. No es que esto sea malo, pero simplemente lo constato porque si de verdad quisiéramos profundizar en la complejidad y contradicciones humanas que tienen los héroes leeríamos la Ilíada o, si se me permite, seríamos fans de DC.

Quizás es por eso del americanismo infantil que el martillo de un Dios germánico lo puede manejar el Capitán América, que las relaciones humanas más profundas consisten a añorar al papa y la mama o que los protagonistas más cañeros siempre sean señores blancos. Pero que no cunda el pánico, todo ello deja de tener importancia cuando comienza la acción y nos da uno de los momentos más épicos de las pantallas de los últimos tiempos. Esta vez sí, todos los personajes del MCU juntos en una gran escena llena de esplendor y horror bacas, Pero que sigue haciendo mella en las frases grandilocuentes y gags humorísticos típicos de la saga, pero con una estrategia que acaba cayendo en lo tan poco original de hacer llegar un objeto vital del punto A al B sin que los malos la intercepten, como un partido de fútbol americano llevado al extremo.

De todos modos, la trama no se centra sólo en la gran batalla, sino que se nos presenta una conclusión de la saga donde se van cerrando las historias de los personajes protagonistas, muchos de ellos pasando el relevo a los que imagino serán sus sucesores a la siguiente etapa. Se trata de un punto y aparte que nos da la oportunidad de despedirnos de dos de los fundadores del equipo, con fuegos artificiales y lagrimita incluidos. A través de un entramado muy torcido de viajes en el tiempo se justifican una serie de flashbacks llenos de guiños y «cameos» que sirven para homenajear las diferentes películas que han formado parte del bloque. Endgame cierra todo el universo de forma coherente y emotiva, pero también nos abre ventanas al futuro con muchas promesas y declaraciones de intenciones.

Supongo que una de estas ventanas será la escena con la reunión de heroínas femeninas en medio de la batalla, que consiguen coger unos segundos de metraje pese a no pintar nada más en toda la película, pero que quiero pensar que es la burda forma que tienen los señores de Marvel para prometer que se adaptarán a los tiempos haciendo que a partir de ahora las heroínas sean algo más que un adorno para los testoterònics protagonistas y que alguna de ellas incluso conseguirá aportar algo importante en las tramas . Yo misma hice una reseña sobre la película anterior, capitana Marvel, Que se suponía que debía ser la gran revelación en Endgame. Si por revelación entiende acarrear una nave y cortarse el cabello, pues adelante con vuestro.

El problema de todo esto es que no es necesario que las pelis de superhéroes sean feministas, nadie lo espera y el hecho de que no enseñen el culo ya es un gran avance si miramos los cómics de dónde vienen. Tampoco hay que reivindiquen la igualdad racial ni que quieran salvar las ballenas, pero asumido esto, no es coherente que en el último minuto quieran marcar un gol de penalti y saquen la banderita de moda, de verdad que no es necesario. Si me permiten las comparaciones inevitables por coincidencia de fechas, Juego de Tronos le pasa la mano por la cara en el tema igualitario, donde tenemos personajes femeninos potentes haciendo cosas importantes dentro de la trama con total naturalidad ( «las señoras Hacen cosas»), por hablar de un referente mainstream donde también hay épica y batallas definitivas.

Supongo que a estas alturas los fans de Marvel habrán huido enfurecidos por las provocaciones y no me estaba leyendo. Es el momento de decir que la película es buena y vale mucho la pena, los americanos saben hacer las cosas bien hechas. Saben explotar el carisma de unos personajes que en otras manos correrían el riesgo de ser planos y patéticos, saben hacer que las cosas más simples parezcan las más épicas y saben disimular las incoherencias en favor de la emotividad y el autohomenaje. En definitiva, saben crear nuevos referentes simbólicos y por eso pasarán a la historia de la cultura como los nuevos Homers o Ovidiu del siglo XXI, los creadores de mitos y leyendas que los fans nunca se cuestionarán porque … ¿quién puede desafiar un Dios?