‘Boi’, el filme de Jorge M. Fontana

‘Boi’, el filme de Jorge M. Fontana

mayo 27, 2019 0 Por wpadmin

Barcelona ha sido una ciudad donde se han rodado de forma irregular filmes de todo tipo, desdeel reportero (Michelangelo Antonioni, 1975) hasta Todo sobre mi madre (Pedro Almodóvar, 1999), pasando por una de las más conocidas y que dio mucha fama en la ciudad, Una casa de locos (Cédric Klapisch, 2002), y, por supuesto, Vicky Christina Barcelona (Woody Allen, 2008), que dio el pistoletazo de salida a las hordas de turistas americanos hacia la Ciudad Condal, en darse cuenta de que Europa no era sólo París, Londres o Roma y que Barcelona no era una ciudad mexicana.

Ahora, el director novel Jorge M. Fontana nos trae una historia muy curiosa con su primer filme Boi, La de un chofer joven barcelonés que tiene como trabajo recoger empresarios del aeropuerto del Prat (ahora Josep Tarradellas) para trasladarlos a los hoteles de lujo de la Villa Olímpica o del parque del Fòrum, para acompañarlos a sus espacios de congresos, o en restaurantes de primera categoría.

Lo que hace interesante el filme de Fontana es su conocimiento sobre el mundo globalizado en el que nos encontramos. en Boi, El protagonista, interpretado por Bernat Quintana, Habla en catalán con su tía, piensa en castellano, se dirige a sus clientes asiáticos y franceses en inglés y francés y tiene un trabajo que le permite conocer gente de todo el mundo, con cultura y pensamiento diversos.

La historia de Boi se traslada así por las calles de Barcelona, ​​con una mirada a la ciudad bien atrayendo, lejos del turista típico del cine de Woody Allen, aunque con toques del mundo de la publicidad, con imagen y personajes muy cuidados. Además, la filmación en coche acompañada por una música (la de Pablo Díaz-Reixa) Que engancha -muy moderna, muy apropiada- es excelente, y denota el pulso técnico que el director domina, que es el de la imagen y el montaje, dos elementos que quieres que no terminen, especialmente cuando te pasea por la ciudad catalana.

Boi tiene, sin embargo, elementos que no acaban de funcionar, como los monólogos del personaje principal, las imágenes simbólicas de un ramo de flores, la aparición de un enano que no sabes exactamente por qué se lo ha puesto y la relación amorosa y truncada de Boi. Aquí vemos un poco como el director quiere entrar por la puerta de David Lynch sin conseguirlo del todo, mezclando una trama interesante y realista con otra de simbólica que chirría un poco. Es más bueno cuando vuelve a su taxi Driver particular barcelonés, y tiene los pies en el suelo, en el espacio de sus interminables calles, lugares siempre difíciles de filmar, y con los que se sale con más que un notable.