Clint! Siempre Clint!

Clint! Siempre Clint!

marzo 22, 2019 0 Por wpadmin

La cantidad de veces que la gente ha querido enterrar Clint Eastwood… pero, amigos, como decía Ovidi Montllor, él no se va, él es quien vuelve. catalogamos gran Torino como un testamento actoral, luego vino su papel en Trouble with the Curve (Golpe de efecto) y cuando ya nos resignábamos a no volverlo a ver delante de la cámara, nos regala otro personaje para el recuerdo como el entrañable Earl Stone, el protagonista de su último filme, mula.

tras The 15:17 to Paris, Muchos ya lo habían enterrado también como director, ya no está para dirigir grandes filmes, decían, es un director poco cuidadoso con los detalles, decían, ha perdido intuición, decían, y ya ven, al final vuelve y vuelve en la línea de sus buenos últimos trabajos, como Sully, Y demuestra una vez más que sigue siendo uno de nuestros bastardos predilectos.

Los últimos personajes interpretados por Eastwood parecen el mismo prototipo, pero situado en contextos diferentes. Kowalski, Gus o Earl son tres individuos que llegan a la vejez solos, rodeados de un mundo que cambia y en el que ellos se niegan a adaptarse. Earl Stone, (igual que Kowalski, un veterano de la guerra de Corea) decide revertir una mala situación económica y personal; sin querer se verá implicado en criminalidad, en este caso el cartel de Sinaloa, pasará a ser una mula, un transportista de cocaína. Este trabajo le supone tener el dinero que perdió cuando se vio obligado a cerrar su vivero de flores debido a la tecnificación del oficio y el comercio por internet. Earl es un hombre de la calle que desamparado por la situación y sin posibilidades de ayudas del Estado ni de nadie más (tiene una pésima relación familiar), optará por buscarse la vida en los márgenes de lo que se establece como a correcto. Eastwood deja así los héroes americanos de la última trilogía (American Sniper, Sully y The 15:17 to Paris) Para volver a los héroes comunes que se afanan en contextos adversos. El film puede ser, pues, visto como una idea que da aire a las tesis conservadoras y proteccionistas de los republicanos americanos con los que el director simpatiza, pero también es una cinta que rezuma el humanismo que el cine de Eastwood siempre ha mostrado.

Basada en un caso real explicado en un artículo fabuloso que Sam Dolnick publicó en el New York Times, la película es un compendio de las virtudes de Eastwood con una planificación al servicio del relato, una interpretación seductora, un uso de la música preciso y unas pinceladas de humor que la hacen aún más destacable. El casting también está hecho con criterio: Bradley Cooper y Michael Peña (Encasillado en el personaje de agente de la DEA) son unos agentes contenidos en busca de Tata (El nombre que Earl recibe por parte del cártel); Dianne Wiest sobresale en ex esposa de Eastwood y sólo un extraño y muy poco verosímil Andy Garcia como jefe del cártel oscurece un poco la flota de personajes del film.

A The Mule, Clint Eastwod se mueve en un espacio que le es confortable tanto conceptualmente como fílmicament y demuestra otra vez que su cine está todavía a la altura de los grandes. Clint, siempre Clint!