‘Dead to Me’, un cuento sin princesa

‘Dead to Me’, un cuento sin princesa

enero 9, 2020 0 Por wpadmin

Había una vez una plataforma jovencita que funcionaba muy bien y era pionera en el formato de contenidos en streaming, Pero que en el fondo se sentía en inferioridad con otra plataforma que ni mucho menos era técnicamente tan buena pero tenía contenidos mejor valorados. La plataforma intentaba crear series de alta gama, pero de vez probar se dispersaba y su competidora todavía sacaba más pecho, aunque no es capaz de emitir capítulos oscuros sin que se píxeles. Además, en el país de las plataformas se organizaba un gran baile de gala y llegaban nuevas candidatas con muchas pretensiones, así que el futuro de la plataforma cenicienta podría verse comprometido. A pesar de ello, un hada bastarda que hacía poco corría por los bosques del norte, continuaba dando oportunidades a la plataforma envidiosa, ya que era amante de las interfaces bien hechas y de las causas perdidas. Así, se puso a ver Dead to Me con la varita mágica preparada para escribir una bonita reseña y poder poner un titular de aquellos tipos «la nueva Big Little Lies»Que convierte la plataforma en una princesa a ojos de la crítica. ¿Qué pasará al final? Os dejo a la espera mientras explico otras cosas, como hace siempre nuestra cenicienta particular.

No hay que ser malpensada para encontrar algo sospechoso que justamente un mes antes del estreno de la segunda temporada de la premiada Big Little Lies, Netflix ofrezca lo que podría parecer una serie de características similares: protagonistas femeninas bonitas y de buena con historias personales fuerza dramáticas pero que se salen con fortaleza y elegancia a través de la amistad que surge entre ellas. Sinopsis algo demagógica, podría parecer, pero no quiero adelantar acontecimientos y aplastar sesión la diversión. Dead to Me habla de la pérdida de un ser querido sin melodrama y con toques de humor y sarcasmo, y añade fuerza toques de intriga y misterio. Christina Applegate (Por cierto, también protagonista y productora, como Reese Witherspoon) Da vida a una protagonista cautivadora que ofrece los mejores momentos de la serie con su gran interpretación en escenas cómicas y vibrantes. Por el contrario, el personaje interpretado por Linda Cardellini sacrifica su personalidad en favor de la sorpresa y los giros inesperados, elementos que hacen que sea difícil conectar con ella y aún menos con el tercero en discordia, un James Marsden que se desdibuja intentando ser algo que termina no siendo.

La serie se estructura en capítulos de media hora que pasan deprisa y siempre acaban dejando ganas de más, sobre todo gracias a estos giros de guión o pequeños misterios que aportan ritmo y acción, aunque a medida que avanza la trama la hacen inconsistente e irregular. Habría agradecido una definición más clara entre el drama agridulce y el thriller, Que no es que sean incompatibles, pero aquí se mezclan a trompicones forzados, sin naturalidad. La historia brilla en muchos diálogos y escenas enfocadas a las relaciones personales, tales como la amistad entre las dos mujeres, la situación familiar de la protagonista o incluso los problemas con su socio. Los diálogos y los personajes interesan, son simpáticos y forman con gracia un entramado que por sí mismo nos atraparía. La parte relacionada con la trama policíaca es más floja y empeora cada capítulo que pasa, y crea una maraña de intrigas que al principio ayudan a aligerar el contenido más emotivo, pero que terminan siendo un obstáculo. Sin el exceso de artificios embaucadores, se podría haber hecho una de esas series sencillas pero bien paridas que acaban siendo deliciosas. Lo preocupante es que el final hace pensar en una posible segunda temporada que enfila más hacia la parte negativa y me temo que, por querer parecerse a la hermanastra exitosa, la serie corre el peligro de quedarse en cenicienta toda la vida.

El cuento termina, amigos y amigas, sin que el hada haya hecho magia. A veces sucede que las hadas ponen de su parte, pero las cenicientas no quieren ser princesas. No es que no quieran ir al baile, es que también quieren limpiar la chimenea y jugar con los ratones, pero todo a la vez no puede ser, como ya sabéis. Es lástima que la pobre Netflix se quede limpiando ceniza mientras otros crean obras maestras al gran baile, pero le faltaría tan poco para estar de pleno derecho … sólo le habría no querer abarcarlo todo, porque de ceniza y polvo todo el mundo tiene, pero a veces hay que vestir -se de gala y elegir un vestidito que aunque no guste a todo el mundo, esté bien cosido. Quizás así iría cogiendo el prestigio que se merece, ya que cuando te vistes para agradar a todos, acabas yendo con uniforme.

Me ha quedado un cuento más aristocrático de lo que me hubiera gustado, pero es lo que ocurre con las metáforas: cuando entras ya no sabes por donde salir.