‘Kingdom’ es como ‘Juego de tronos’ pero en buena

‘Kingdom’ es como ‘Juego de tronos’ pero en buena

febrero 12, 2019 0 Por wpadmin

Hace un par de semanas, mientras me ponía al día cotilleando el imperdible y divertidísimo cuenta de twitter @magnateUSA, Me di cuenta de que otro contacto me preguntaba si había visto la serie Kingdom. No tenía ni puta idea de qué coño me hablaba. Google y abajo. Con una lectura en diagonal de la primera investigación sugerida por el buscador, voy extraer que era como una especie de Juego de tronos pero facturado por AliExprés. Ya estaba a punto de poner en marcha el tuitaire a la mierda con la educación y la sutileza que me caracterizan como bastardo y titular de un carné de madridista oficial que soy, cuando detecté entre el texto la palabra “zombie”. En una segunda y más profunda lectura aclaré que sólo había disponible una temporada de seis episodios, y que hasta casi el final no pasaba demasiado nada. Efectivamente, “Juego de tronos en xinoide “, pensé. Aunque estas nada estimulantes perspectivas, decidí darle una oportunidad, fundamentalmente por un único motivo: por la creciente calidad que el cine surcoreano ha demostrado en el fantástico durante los últimos años. De hecho, en la memoria todavía me retumba la excelente Train to Busan, de Yeon Sangre-lo. Al llegar el fin de semana puse manos a la obra, aunque con cierta pereza, no os voy a engañar. Por suerte, con el visionado del primer episodio entendí que no estaba, ni mucho menos, ante el sucedáneo asiático de la serie más sobrevalorada de la década.

Intrigas dinásticas, ‘filldeputisme’ político y militar, traiciones, acción y luchas de sables, e incluso crítica social -que no sea dicho- en un contexto de pandemia zombi bien tramado, articulado y, sobre todo, nada estirado. Así es, grosso modo, Kingdom, Una de las últimas y arriesgadas propuestas Z que nos llegan del lejano Oriente. La comparación con Juego de trunys puede ser comprensible inicialmente, pero se desvanece poco después de ver por donde van los sables. Aún recuerdo cuando los primeros trunyies me cantaban maravillas sobre unos zombis que venían del frío para destruirlo todo en un contexto de cruentas disputas entre reinos medievales. “The winter is coming!“, Me decían como aquel que es loco. 300 temporadas más tarde, poco rastro queda de estos zombis esquimales, eso sí, con unas tramas más estiradas que el enfrentamiento de en Goku y en Freezer a Dragon Ball Z. Por otro lado, cabe decir que algunas escenas evocan también el imaginario visual desplegado por Peter Jackson en la trilogía deEl señor de los anillos.

Kingdom ofrece, además de la inherente exotismo de una producción a la altura de las expectativas, unos guiones notables y un tempo narrativo que avanza in crescendo sin descanso (gracias, de verdad!), además de un fundamento histórico de peso, ya que, al parecer, Corea fue sacudida durante el siglo XIX por una extraña epidemia que provocó millones de muertos y que sumió la población en un contexto de miseria, hambre y intriques políticas sin fin. Aquí es donde los creadores han querido hacer hincapié, en unos dilemas morales y sociales tan universales que se pueden llegar a compartir en cualquier parte del planeta. En cuanto al factor Z, este no decepcionará a sus seguidores: gore, Sangre, violencia y mucha velocidad que aportarán nutridas escenas de tensión y angustia, e incluso algún giro referente a su modus operandi que nos hará dudar hasta el final sobre su verdadera naturaleza.

La serie, dirigida por Kim Seong-hoon y escrita por la guionista Kim Eun Hee, Que adapta su propio cómic homónimo, cuenta la historia del príncipe heredero Lee Chang, Que inicia una misión suicida, con su escolta personal y otros aliados inesperados, a fin de encontrar la cura a la extraña epidemia zombi que ha sumido a su pueblo en el caos y el terror apocalíptico. Sin embargo, el príncipe no lo tendrá nada fácil, ya que pronto descubrirá que esta aparente infección esconde un complot dinástico por el control del imperio. A pesar de la ridiculez de algunos vestuarios (sobre todo unos sombreros que en algunos momentos te sacan de la historia) y la extrema neutralidad interpretativa de algunos de sus protagonistas, uno no tarda en verse atrapado por los hechos y sus consecuencias, algunas tan actuales como los movimientos migratorios, la corrupción política y la recuperación y exaltación de unos valores humanos casi legendarios como única vía para evitar la extinción de la humanidad. Recomendable.