Larga vida a ‘El rey proscrito’

Larga vida a ‘El rey proscrito’

diciembre 17, 2018 0 Por wpadmin

El mundo hace un tiempo que está dividido entre los que tienen Netflix y los que no.

Ya lo siento por los segundos, los que no disponen, para que los que sí tenemos acceso a los contenidos de la plataforma audiovisual hace tiempo que estamos en éxtasis y chutando seleccionados por la vena series de alto nivel de adrenalina (Bodyguard, The Haunting of Hill House, narcos Mexico…) y películas que no se podrán ver nunca por la pantalla grande (hablo de los cines, porque algunas de casa se acercan). Si hace unos semanas ya nos regalaron la nueva película de Paul Greengrass (La interesante 22 July) Y la última de los Coen (atención, palabras mayores, La balada de Buster Scruggs), Ahora también hemos descubierto una pequeña perla para aquellos que nos entusiasma el cine histórico y de aventuras. Me refiero a El rey proscrito (Outlaw king), Una producción con la que Netflix ya ha desenvainado del todo su poder y demuestra que el formato streaming sí puede ser una competencia dura en los cines tradicionales.

El rey proscrito está protagonizada por Chris Pine, El protagonista de Star Trek, Wonder woman y comanches (Hell or High Water) y dirigida, precisamente, por el director de esta última -uno de los mejores títulos estrenados el año pasado-, David MacKenzie, que aquí saca a lucir sus raíces escocesas e invita a los espectadores -si no saben de historia de su país- a descubrir qué demonios pasó al día siguiente que William Wallace y su ejército de rebeldes mostraran sus partes menos nobles a los ingleses. Como viene sabemos, gracias a Braveheart y en la Wikipedia, el pobre Mel gibson, Perdón, William Wallace lo acabaron venciendo, acusado culpable de alta traición y, de acuerdo con el método habitual de ejecución en el siglo XIV, Enforcer, descolgado antes de que muriera, emasculado, eviscerado y le quemaron los intestinos ante él antes de ser decapitado. Y por si no le bastó, el pobre hombre, su cuerpo fue cortado en cuatro partes y su cabeza bañado en alquitrán y colocado en una pica sobre el puente de Londres. Ríete tú, de lo que hicieron los servicios secretos de Arabia Saudí a Jamal Khashoggi

Pues precisamente a raíz de estos acontecimientos, la película narra la historia de Robert the Bruce, El joven aspirante al trono que tras la muerte de su Benerar William Wallace se alza contra el invasor, el mismo rey de Inglaterra Eduardo I, opresor de una Escocia castigada por la guerra. Una historia que recuerda, y mucho, la de su contemporáneo, pero que aquí con menos épica (que los hay, aunque más a pequeña escala) y con mucho más realismo (s’agreeixen las aportaciones etnográficas de cómo vivían en aquellos días los escoceses) logra un relato vibrante. Algunos dirán que parece un episodio de Juego de tronos y no desencaminados, sabiendo que el autor se basó en relatos de la historia del Reino Unido, rellenos de aspiraciones al trono, traiciones y luchas por el poder. Otros que les recuerda lo mejor de Vikings, Pues también, porque, como decíamos, la película tiene una voluntad explícita de abrazar un cierto realismo a la hora de recrear la vestimenta y los rituales de aquella gente.

A todo esto hay que decir que la ambientación es cojonuda, aprovechando cada plano el trasfondo de la fotogénica Escocia. Porque Escocia no es sólo tierra de monstruos (lago Ness) y brujos (Harry Potter).

Y, claro, para los espectadores catalanes esta historia nos toca de cerca, mantiene equivalencias (con varios siglos de diferencia) con todo el proceso catalán y la lucha por la independencia: aquí también encontrará imposiciones de un estado con tics coloniales, expolios , sotmissió forzosa a la Corona, agresiones a la población, exilios y encarcelamientos. Con una diferencia, con spoiler incluido: el final es más feliz a pesar de las penurias: Robert the Bruce, Como viene sabemos, fue el rey de Escocia (King of Scots) Entre en 1306 y en 1329.