Lluvia, nostalgia y Nueva York

Lluvia, nostalgia y Nueva York

octubre 27, 2019 0 Por wpadmin

Woody Allen vuelve a los lugares comunes de su filmografía. Un día de lluvia en Nueva York es un film reconocible del estilo de Allen y es también una mirada de añoranza hacia un tiempo y una manera de vivir que ya no volverá.

Aparte de todos los temas que se puedan desprender de la trama, la película es una comedia romántica como las que ya nos tiene acostumbrado a presentar el director neoyorquino. El protagonista de la película es Gatsby Welles (Timothée Chalamet), Un chico adinerado (el nombre del personaje lo dice todo) que estudia a regañadientes en una universidad de élite. Él y su novia Ashleigh (Elle Fanning) Pasarán un fin de semana en Nueva York. Ella debe entrevistar por el periódico de la universidad al Roland Pollard (Liev Schreiber) Y por el camino conocerá a otros famosos que la cautivarán como el actor Francisco Vega (Diego Luna) o el guionista Ted Davidoff (Jude Law). Durante los momentos en que están separados debido a la entrevista, Gatsby se reencontrará con Chan (selena Gómez) La hermana de una antigua novia que le hará replantearse su vida. Todo ello bajo la lluvia otoñal que tanto fascina a Allen.

Woody Allen muestra en el filme muchas de sus constantes temáticas. Un alter ego (Gatsby) con graves dificultades de adaptación al medio y tiempo que le ha tocado vivir, un triángulo amoroso, una ciudad que ejerce como personaje y metáfora, una mirada crítica hacia la universidad, el sarcasmo hacia el mundo artístico , la crítica contra la celebridad y sobre todo la añoranza del pasado.

Los diálogos afilados de sus otras películas no aparecen con tanta fuerza a A rainy day in New York y demasiadas veces tienes la sensación de que es poco verosímil que personajes tan jóvenes hablen de esa manera y tengan referentes como los que citan. El film nos regala algunas pequeñas pinceladas del humor punzante que ha caracterizado siempre sus guiones. Todo esto viene acompañado de un gran diseño de arte y de una preciosa fotografía de Vittorio Storaro.

A pesar de los defectos y la constatación de que esta no es una de sus mejores obras, la suma total de todos los elementos y el buen oficio del director para dirigir sus actores acaban haciendo deUn día de lluvia en Nueva York una buena película. Si decide ir a verla, podrá disfrutar de una comedia romántica entretenida hecha desde la vejez artística de uno de los mejores cineastas de la historia.