‘Roma’: el abrazo de Cuarón más íntima y cálida

‘Roma’: el abrazo de Cuarón más íntima y cálida

diciembre 27, 2018 0 Por wpadmin

los bastardos somos rarus por naturaleza. Tanto nos podemos poner cachondos rememorando clásicos de la serie B, Simplemente escuchando el motor en marcha del V8 Interceptor Mad Max, Como discutiendo que si era mejor actriz la Tracy Lords que no la Ginger Lynn. Pero si hay algo que todavía nos pone más calientes es cuando denotamos que el sector de la crítica cahierista se pone en guardia para intentar descalificar alguna película que rompa los esquemas de los postulados sagrados deAndré Bazin. por haters, Ya estamos nosotros, pero no es el caso.

Esto es lo que está pasando estos días con Alfonso Cuarón y su Roma, Un film que para más inri sólo se puede disfrutar en la pantalla grande de casa (con la excepción de dos cines contados de Barcelona que se llenaron ya los primeros días) gracias al poder imparable de el streaming de Netflix. Ya sabemos que estilísticamente Cuarón es inclasificable, por no decir que sí los tiene de estilo pero que éste es dúctil y camaleónico, que lo ha sabido poner al servicio de una filmografía tan ecléctica como interesante. Su dominio de la técnica no es bueno, sino portentoso. Y ya es la hostia, está dotado de un poder narrativo que ya quisieran muchos tener: lo que hizo con la tercera parte de Harry Potter y el prisionero de Azkaban no tiene nombre; bien, sí, adaptar lo imposible, plasmando a la perfección las sucesiones temporales y el tono más oscuro de lo que, indudablemente, es el mejor libro de la saga de J.K. Rowling.

Tras la exitosa adaptación de grandes esperanzas con Ethan Hawke y Gwyneth Paltrow, El apasionante road movie Y tu mamá también, El brillante ejercicio de estilo de ciencia ficción que supuso Gravity, Pasando por aquella crepuscular distopía Los hijos de los hombres, Poco pensábamos que el cineasta abandonara por un instante la senda hollywoodiense y nos sorprendiera con uno de los hype de del año, que no es ni mucho menos el enésimo filme de superhéroes fantásticos de turno sino más bien al contrario: un film de lo más intimista y melancólico, de tono neorrealista y que tiene como protagonista a una niñera de una familia acomodada del México de los años 70. Ah, y por si fuera poco, está rodado en blanco negro, en 65 mm y actores no profesionales. Tremendu, Como un hombre de oficio, tal como llamaban antes-, Puede haber realizar un film de estas características y, sobre todo, con esta libertad creativa? Pues porque guste o no hay una productora que se llama Netflix que le pega una bofetada a la industria y, de paso, se lleva el preciado León de oro de Venezia y, espera, qué harán los Oscar de la Academia de cine estadounidense, aunque sólo sea para tocar los huevos dorados de Trump …

de Roma, Antes de ponerme de lleno a contemplarla en la sala oscura de la República Independiente de Casa Mía, sólo me habían recibido ímputs que era una obra maestra … hasta que un grupo de apreciados amigos y entendidos de la materia, pero desgraciadamente todavía ligados al Lado Oscuro del Cahierisme, intentaron desesperadamente rebajar el fuego ya encendido de mis expectativas con gasolina, con frases como: «Es una especie de Chéjov rodado por Kubrick«. Lo que decíamos al principio: cachondo es poco!

Vista la película, sólo puedo decir que Alfonso Cuarón sobresale (qué palabra tan fea, lo sé) llevando a cabo un retrato autobiográfico que quiere ser un regalo a su tata y, de rebote, a los espectadores que saben apreciar este relato generacional en torno a la familia, tratado desde el punto de vista de una chica casi invisible, poco carismática y casi muda, pero que no sólo acaparando la estima de los hijos de un matrimonio en disolución en tiempos convulsos sino los de la audiencia.

Roma es su película más personal, pero también la más intensa y espectacular, más que su epopeya espacial. Un filme cocido a tiempo lento, enmarcado en unos cuadros preciosos (que no preciosistas) y narrado con una intensidad que in crescendo hasta derivar la historia a una revelación final que nos permite desprendernos del torrente de emociones hasta entonces contenidas.

Es entonces cuando todos sentimos el calor de un abrazo que traspasa la pantalla, porque entendemos, seas bastardo o cahierista, que significa la pertenencia a un lugar y una gente. Y aún más, nos recuerda que el cine son emociones, y en este sentido Roma las suPara con nota.

Fondo y forma elevados los sublime.