Todos somos ” The equalizers”

Todos somos ” The equalizers”

agosto 26, 2018 0 Por wpadmin

Antoine Fuqua era uno de los directores más prometedores en el cine de acción. Se postulaba primero como el heredero de Sam Peckinpah y después de la muerte de Tony Scott él cogía el relevo como el gran creador de este género. Ya sé que las comparaciones son odiosas y que la mayoría de vosotros os estáis jodiendo las manos en la cabeza, es que es usted una haters de tipo! Fuqua dirigió Training Day (2001) cuando sólo tenía 36 años, edad con la que Peckinpah hacía Duelo en las tierras altas (1962) y Tony, The Hunger (1983). Ver como las coincidencias existen y por ello las expectativas focalizadas en la figura del Antoine eran más que justificadas? Con la misma edad demostraba un gran futuro porque incluso se podría decir que superaba los maestros. El problema es que esto del cine no es un carrera de velocidad sino que es una maratón de larga duración y el tiempo acaba poniendo la gente en su sitio, por suerte. Finalmente Fuqua ha convertido en uno de los creadores más irregulares del momento, capaz de emocionar con Los amos de Brooklyn (2009), entretenerse con Shooter: el tirador (2007) y las dos del ecualizador, en cambio nos encontramos productos fallidos como por ejemplo Objetivo: la Casa Blanca (2013) y redención (2015), que hacían un poco de vergüenza. Curiosamente dos de sus películas han sido escogidas en el festival de Locarno, reservado para directores más cercanos a corrientes cahieristes. La cosa que no le podemos recriminar y que por este motivo seguiré mirando todos sus filmes, es la valentía a la hora de mostrar la violencia, sin ningún tipo de filtro, tal cual, con dosis importantes de sangre, golpes, intensidad y rasgos a raudales.

El ecualizador 2 mantiene los elementos indispensables para que el espectador cuando salga de la sala sólo tenga palabras de elogio: «En Denzel Washington es un crack! Este papel le encaja perfectamente! »,« El ritmo de las peleas es espectacular, no te deja descansar »,« Me ha pasado volando! Me encanta porque no se está de obleas y va directo a la acción! »Realmente en Denzel Washington es el alma del proyecto, sin él seguramente no obtendría tanto éxito ni aceptación de la gente. Este ex militar con un pequeño trastorno obsesivo-compulsivo cuando debe entrar en acción nos ha robado el corazón bastardo. Cuando lo vemos preparando la servilleta, con el agua para el té y el libro listo para leer, y de repente mira el reloj para poner en marcha el cronómetro ya sabemos que vendrá una buena. Y ni falla ni decepciona, es impecable, cuidadoso, un maestro.

Para los que habíais visto la serie o la primera parte, ya sabe que Robert McCall es un hombre solitario, al que gusta cuidar sus vecinos, se preocupa para que toda la gente de su alrededor esté segura y feliz. Cada vez que detecta un problema que afecta a uno de sus amigos o conocidos intenta solucionarlo, el problema es que termina envuelto en alguna trama mafiosa o que afecta a personas con mucho poder. En esta segunda entrega cinematográfica McCall actuará movido por la venganza, además de ayudar a la comunidad deberá curar sus heridas y volver a su pasado emocional.

Dos reflexiones finales, si me lo permiten. Suerte que la huelga de taxis no coincidió con el estreno de esta entrega, ya que McCall trabaja como conductor en una plataforma de esas que los taxistas no quieren ni en pintura. A ver si habrían tenido cojones de volcarse le su Chevrolet! También me gustaría hablar del mensaje social del film, que siempre hay, si queremos detectar. En este caso nos habla de recuperar la vecindad en los comunidades actuales, aquellos actos espontáneos de ayuda entre iguales que han desaparecido. Dejar de lado las quejas constantes, buscando la culpabilidad en el sistema, y ​​empezar a coger las responsabilidades individuales para hacer un mundo mejor. Que el famoso apoderamiento que se pregona a los cuatro vientos se haga realidad, y eso sólo depende de uno mismo. Todos somos ecualizadores!