‘Tu hijo’, balada triste de venganza | los Bastards

‘Tu hijo’, balada triste de venganza | los Bastards

marzo 22, 2019 0 Por wpadmin

Adoro las películas de justicieros, sobre todo aquellas que plantean unas circunstancias iniciales y casi siempre fatales que obligan a los personajes protagonistas a abandonar sus ideales de paz, amor y buenos alimentos para abrazar, a partes iguales, la codiciada venganza, lo necesario fuego redentor. En esta línea, El justiciero de la ciudad, de Michael Winner, Y con un Charles Bronson aún pletórico en el papel del mítico arquitecto Paul Kersey, es uno de los tótems incuestionables de este subgénero cinematográfico. tu hijo, El nuevo trabajo del director Miguel Ángel Vivas (Reflejos, Extinction), Evidencia muchos puntos de partida en la trama, sobre todo cuando alguien apalea brutalmente el hijo del cirujano Jaime Jiménez, aquí en el cuerpo y el alma de un nuevo inconmensurable José Coronado. Pero a los pocos minutos de metraje das cuenta que Vivas no pretende hacer la misma historia pasada únicamente por el filtro hispánico, no. Ni siquiera un servidor puede asegurar con certeza que tome como referencia quien terminaría siendo el icónico y excesivo antihéroe de la mítica Cannon.

Vivas, como el buen titiritero que ha demostrado que es en su filmografía, mueve el personaje principal y sus circunstancias por el mismo camino que Kersey u otros justicieros míticos, cierto, pero a la vez el despojo de efectismos y le confiere una visión mucho más cercana, íntima, casi documental y, al fin y al cabo, triste y dolorosa. La fotografía oscura y el tempo pausado suman y dan más énfasis a la indefensión, la frustración, el sentimiento de fracaso familiar y emocional, y el deseo de vendetta, Que muchas veces es la única opción que queda a aquel que pueda estar dispuesto a consumarla. Para que los hechos, apoyados en el excelente guión de Alberto Marini y del mismo Vivas, no hablan sólo de hacer este peligroso paso, sino también asumir las consecuencias que se derivan, tanto las reaccionarias y más previsibles como sobre todo las que no lo son tanto y dejan huella de verdad. Aquí es, precisamente, donde Coronado vuelve a sobresalir, confiriendo un puesto sobrio y contenido a Jaime Jiménez y empujándolo -aunque las diferencias- por los mismos designios del, también suyo, entrañable policía corrupto Santos Trinidad de No habrá paz para los malvados. puro noir que, con algunos repuntes jazzísticos brillantes por medio, acaban de certificar al cinéfilo más nostálgico cierta evocación al thriller policiaco de los setenta.

Con todo ello, Miguel Ángel Vivas y José Coronado nos arrastran el tramo final del film de manera sorprendente y trepidante hasta que este nos cae encima como una losa, que hace que la reflexión inicial sobre la violencia y su justificación vire repentinamente hacia el título del filme, sobre su verdadero significado oculto, más aterrador y dramático aún, y que hasta el último suspiro de metraje no nos será revelado. imprescindible pequeños gran four.